Vía Verde
Un corredor de 40 kilómetros que transforma el antiguo trazado ferroviario minero en una arteria para el cicloturismo y el senderismo, conectando el paisaje natural con el pasado industrial de la provincia.
La Vía Verde del Guadiato y Los Pedroches es la demostración física de cómo una infraestructura concebida para la extracción de recursos puede reinventarse. A lo largo de su recorrido, este itinerario de movilidad no motorizada reutiliza la antigua plataforma ferroviaria construida a finales del siglo XIX. Su propósito original no era el ocio, sino la pura rentabilidad logística: conectar las explotaciones mineras de Sierra Morena con el gran complejo metalúrgico del Cerco Industrial de Peñarroya.
Durante décadas, por estas trincheras y terraplenes circularon incesantemente miles de toneladas de carbón, minerales y suministros. El tren actuó como el verdadero estructurador del territorio. Hoy, tras el cese de la actividad industrial y el abandono de las vías, el trazado ha sido acondicionado para devolverlo a los ciudadanos, integrándose de pleno derecho en la Red de Vías Verdes de España.
La espina dorsal del sistema minero
Recorrer este camino es leer un documento histórico a cielo abierto. A lo largo del trayecto, el caminante o ciclista puede observar cómo se conservan elementos arquitectónicos originales del viejo ferrocarril. Antiguas estaciones, apartaderos y casillas de guardavía se mantienen en pie, recordando el papel fundamental que jugó el transporte logístico en la articulación de los núcleos urbanos y las zonas de extracción.
«Más que un simple sendero, la Vía Verde es un museo lineal de 40 kilómetros donde se asimila de forma simultánea la dureza de la industria y la riqueza natural de la dehesa.»
Movilidad lenta para descifrar el paisaje
El tramo discurre sin interrupciones entre Fuente Obejuna y Villanueva del Duque, cruzando de lleno el valle del Guadiato y asomándose a la comarca de Los Pedroches. Desde el punto de vista turístico, aporta una dimensión experiencial única a la Ruta de los Metales. Al priorizar la movilidad lenta, el visitante tiene tiempo para asimilar el contraste: densos pinares y amplias dehesas ganaderas que conviven en perfecta armonía con las escombreras transformadas y los enclaves mineros.
La enorme ventaja de la vía verde es su continuidad espacial. Permite enlazar diferentes recursos patrimoniales sin necesidad de depender del vehículo a motor, contribuyendo a estructurar la visita y a ampliar la escala territorial del viaje. Al final, este sendero cumple la misma función que el tren que una vez lo transitó: conectar destinos, aunque esta vez cambiando el carbón por la memoria y la naturaleza.





