Peñarroya-Pueblonuevo Agroindustria Histórica

Fábrica de las Harinas «Santa María»

El sorprendente legado de cómo el imperio del carbón también impulsó la molinería, conservando intacto su corazón mecánico de madera y acero suizo.

Cuando se relata la historia del Cerco Industrial de Peñarroya-Pueblonuevo, es fácil pensar únicamente en metales fundidos, humo y electricidad. Sin embargo, el inmenso poder de la Sociedad Minero Metalúrgica de Peñarroya (SMMP) provocó una onda expansiva que dinamizó otros sectores. La Fábrica de Harinas «Santa María», erigida a principios del siglo XX, es el testimonio perfecto de esta diversificación económica.

Este edificio industrial, cedido al Ayuntamiento por la familia de su último propietario, Antonio Espadas Pérez, ha sido transformado en un museo excepcional. A diferencia de otras fábricas donde solo quedan muros vacíos, Santa María guarda un tesoro en su interior: la maquinaria original de la prestigiosa firma suiza Daverio, conservada de forma íntegra.

Un laberinto de poleas y madera

Estructura de madera y poleas de la antigua harinera Detalle del sistema de producción en vertical Engranajes que articulaban el proceso de molienda

Entrar en el museo es adentrarse en las tripas de un reloj gigante. El proceso de molienda no se realizaba en una sola planta, sino que respondía a un complejo sistema de producción en vertical. El trigo subía y bajaba a través de las diferentes alturas del edificio, pasando por máquinas limpiadoras, molinos y cernedores antes de ser empaquetado. Un proceso que, en sus inicios, fue impulsado por la fuerza del vapor y, más tarde, por modernos motores eléctricos.

La magnitud de la fábrica asombra aún hoy. En sus mejores tiempos, el complejo ocupaba una hectárea entera, abarcando cuadras, almacenes, carpintería e incluso su propia panadería, de la que hoy sobrevive una de sus cuatro históricas chimeneas. La producción era tan formidable que, tras satisfacer la demanda nacional, exportaba sus excedentes a países como Rusia, Egipto o Siria.

«El museo de la Harina nos recuerda que el verdadero éxito de la Revolución Industrial no fue solo extraer el carbón, sino utilizar su energía para alimentar el progreso de toda una sociedad.»

El otro perfil del Cerco Industrial

Molinos y equipos de acondicionamiento del trigo Fachada exterior del Museo Fábrica de las Harinas Santa María Instalaciones fabriles restauradas para uso museístico

Junto con La Yutera (Fábrica de Tejidos), la Fábrica de la Luz y la antigua Fábrica de Papel, Santa María conforma el anillo de fábricas auxiliares que orbitaban en torno al núcleo metalúrgico del Cerco. Todas comparten ese inconfundible ADN arquitectónico de la época: muros de carbonilla y espacios diáfanos diseñados para la máxima eficiencia.

Dentro de la Ruta de los Metales, este museo aporta un valor interpretativo único y altamente singular. No es común encontrar una instalación agroalimentaria de esta envergadura incrustada en el corazón de una cuenca minera. Gracias a su excelente estado de conservación y a la posibilidad de contemplar la maquinaria suiza en su contexto original, la Fábrica de las Harinas se consolida como una visita obligada para comprender la escala total del poder económico que atesoró Peñarroya-Pueblonuevo.

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